Venezuela apenas lleva poco menos de dos siglos como
Republica, precedimos de tres siglos de una etapa
colonial al ritmo de la dependencia de la monarquía
española.
En estos casi
dos siglos de vida republicana, la historia patria ha
estado vapuleada por los arrebatos caudillistas
expresados en múltiples formas, desde las montoneras y
el personalismo militarista, hasta la implosión de un
sistema de conciliación de las elites financiado y
pagado con la renta petrolera.
Hasta la fecha,
el país no ha contado con un sistema sociopolítico
basado en la potenciación del recurso humano, para
impulsar el valor agregado del conocimiento y promover
un crecimiento industrial, tecnológico y comercial
sólido, que permita envolver a la Nación en el noventa
por ciento de nuestra vida republicana ha estado
sometida por la égida de la bota militar. Es recurrente
la orientación militarista del poder, en contravención
de los valores de la civilidad; vale decir, en contra
del pluralismo, la tolerancia, el respeto por las ideas
de otro, la independencia institucional, la libertad
como bien supremo del hombre, la identificación de
coincidencias y la construcción de consensos.
Apenas una
burbuja de mando civil de cuatro décadas despunta entre
1958 y 1998, pero este sistema construido con un pacto
de actores políticos y sazonado con entes de
representación corporativa, se deterioro en su segunda
mitad con un bipartidismo asfixiante, que lejos de dar
los cambios e impulsar la apertura que "sistema de
conciliación de las elites" requería, se empecinó en
conservarse inflexible, dando como resultado una
exponencial exclusión social, colapso financiero y
dramáticas muestras de ingobernabilidad, con episodios
como "el caracazo" (1989); golpes de Estado (1992) y
quiebra en serie del sistema bancario nacional (1994),
amen de una violencia ciudadana que le arrebato la vida
a mas de 50 mil personas tan solo en la década de los
noventa.
En medio del
caos y la pedida de legitimidad de un sistema que hacia
aguas, irrumpe la propuesta de la agenda alternativa
bolivariana bajo la promesa de profundizar la democracia
y poner orden en las finanzas publicas, pero luego de
seis largos años en el poder, los resultados hablan de
un contrabando ideológico en una cofradía perversa con
el ultimo reducto comunista de occidente, como lo es la
dictadura que desde hace 46 años impera, a sangre y
fuego, en Cuba.
La Venezuela
del siglo XXI se encuentra con un deterioro
institucional estrepitoso, con la mácula de un secuestro
institucional en el que los poderes ya no sirven a la
Nación si no que se arrodillan ante los caprichos de un
proyecto manifiestamente personalista, sin que haya una
sanción respetable a los hechos de corrupción que han
sacudido como pocas veces la historia contemporánea de
nuestra sociedad.
El militarismo
vuelve a la carga, pero esta vez con una dosis de veneno
hasta ahora desconocida, porque lleva consigo
pretensiones ideologizantes y de adoctrinamiento con
clara orientación del culto a la personalidad.
En la Venezuela
de este comienzo de siglo han entrado recursos por mas
de 300 mil millones de dólares americanos, no solo por
concepto de renta petrolera cuyo precio de barril se
recibió a un promedio de siete ($7) dólares, mientras en
el presente alcanza un promedio de (80$) por barril;
sino incluso por una presión tributaria que ha hecho del
bolsillo de los venezolanos un maltrecho rincón donde el
gobierno (en sus diversas instancias y manifestaciones)
mete la mano como le viene en gana a través del IVA,
IDB, ISLR, INCE, Paro Forzoso, LPH, IVSS, Trimestres;
Patentes de industria y comercio, asi como derecho de
frente y otros saqueos impositivos; además del ingente
ingreso mediante el endeudamiento vía emisión de bonos.
A pesar de tan sorprendente masa de dinero, el instituto
oficialista de las estadísticas (INE) reporta un aumento
de 10% de la pobreza en Venezuela.
La dificultad
económica que soporta la familia venezolana, debe
agregarse el impacto inflacionario de la devaluación,
como quiera que la actual gestión, que muestra al odio y
siembra rencores como su programa de gobierno mas
consecuente, recibió la cotización del dólar a menos de
500 bolívares y en su sexto largo año de mandato lo ha
llevado a mas de dos mil (2.000) bolívares por cada
dólar americano.
Pero el drama
es mayor. En este descalabro de las finanzas públicas,
donde ha entrado mas recursos que nunca, nos hemos
vuelto más pobres pero para colmo, estamos más
endeudados. La deuda pública interna se ha triplicado y
la externa, ha subido tres puntos. La credibilidad de
nuestro país se encuentra seriamente comprometida.
Es la hora de
sacudir el panorama. Es la hora de asumir el reto de un
decálogo que jerarquice la atención social, pero con los
necesarios limites al poder del Estado.
Es tiempo de
que los venezolanos valgamos como integrantes de la
sociedad, pero que se nos respete de manera irrestricta
el dominio de lo privado. Es tiempo de atacar con ética
y principios, la inmoralidad y perversión que se han
apoderado del manejo de la infraestructura del Estado.
En medio de
estas circunstancias y dispuestos a relanzar el destino
de la Patria hacia la construcción y consolidación de
una Democracia con Paz, Libertad y Progreso, Un Solo
Pueblo presenta el Decálogo Vino Tinto, que sembrará las
bases de la Venezuela de la Ética y Productiva.
DECÁLOGO
VINOTINTO
1. UN PARAO
AL ESTADO
Revertir la
tendencia estatizadora y centralista
2. PROPIEDAD
PARA TODOS
Vivienda y
propiedad de la tierra para todos los habitantes
3.
PROTECCIÓN SOCIAL INTEGRAL
Seguridad
Social que cubra a todos los venezolanos
4.EMPLEO
PARA TODO EL MUNDO
Empleo Masivo,
no habrá ningún venezolano sin oportunidad de empleo
5. SALVAR LA
PRODUCCIÓN NACIONAL
Promoción del
inversionista criollo antes que el extranjero.
6. FIN AL
SAQUEO TRIBUTARIO
Orientarnos
hacia el monotributo y detener la escalada impositiva
7. EDUCACIÓN
PARA EL TRABAJO
Formar a toda
la población para un oficio, para un trabajo útil, luego
cada quien puede completar la profesionalización
8. CALLES
SEGURAS
Rescate de la
seguridad. Las calles para la familia, no para los
hampones.
9. EJERCITO
PROFESIONAL
Una Fuerza
Armada Nacional institucionalizada, apolítica
10. NO AL FOMENTO DEL ODIO. Extirpación del odio como instrumento
político. Promoción de la solidaridad, armonía,
convivencia y el amor.
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